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21 agosto 2011 7 21 /08 /agosto /2011 06:06

Los niños que estudian la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) en ocasiones se sienten desanimados y poco dados a estudiar un examen. Sin embargo, deben sacarse el título porque sin el graduado en ESO la vida laboral a la que se puede optar es muy limitada. ¿Qué pueden hacer los padres para motivar a sus hijos?

Entorno de estudio adecuado

Estén en el curso de la eso en el que estén los niños deben tener un entorno de estudio adecuado, no sólo con una mesa despejada y todo lo que necesitarán (papel, bolis, subrayadores, etc) a mano sino también una casa en relativo silencio y orden.

Los demás miembros de la familia, además, también deben procurar dedicarse a actividades de estudio o reflexión. Si un niño que se aburre estudiando oye en el salón que sus padres están viendo su serie favorita por la tele o que sus hermanos juegan a la Play Station mientras a él lo obligan a estudiar, se sentirá molesto y con menos ganas todavía de estudiar.

Por lo tanto, durante ciertas horas al día en las que se obligará al alumno de la ESO a que estudie, los demás miembros de la familia pueden dedicarse también al estudio, a la lectura de libros o prensa, al dibujo (en caso de niños pequeños es muy buena opción), a la cocina, etc.

Una disciplina familiar en la que se dediquen unas horas al trabajo (en este caso a estudiar) será muy beneficiosa para el alumno.

Repasar con él

Si los padres se sacaronel título de ESO cuando les correspondía, pueden revisar con sus hijos lo que están estudiando y explicarles lo que no entiendan.

Nunca se debe decir que algo es muy difícil o que no se sabe hacer; si al niño se le dice “es que yo suspendí casi todos los exámenes de 2o de ESO” pensará que él tampoco puede hacerlo y que es normal suspender, mientras que si los padres están con él y le demuestran que es fácil, lo verá como algo asequible.

Premiarle

Al niño se le pueden recordar los beneficios de aprobar un examen: si aprueba no tendrá que ir a clases particulares, por lo que podrá salir a jugar al fútbol en esas horas o, por ejemplo, la familia completa podrá viajar a ese sitio que tanto le gusta en verano.

También se pueden ofrecer precios inmediatos: si estudia una tarde, cenará lo que él quiera; después de que esté dos horas estudiando irán a tomarse un helado; después de hacer los ejercicios podrá salir a jugar al fútbol, etc.

Conclusión

Los estudiantes de la ESO son adolescentes complicados que en ocasiones pueden no querer estudiar, pero la familia, el entorno y el obtener unos beneficios a cambio de estudiar pueden motivar al alumno a prepararse las pruebas.

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Published by Alba Martínez - en Apoyo escolar
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